17 Jan

La tierra se movió para que miremos Haití. ¡Muévete tú!

haiti

05 Nov

QUÉ ES SER POBRE

Cuando en una amplia encuesta a 60.000 pobres de 60 países realizada por el Banco Mundial, y en otros estudios similares, se les preguntó qué es ser pobre, la respuesta desconcertó. Los pobres se quejaron de sus carencias materiales, pero dijeron que lo que más les dolía de su situación era la “mirada de desprecio”. Ser pobre es ser percibido como si se perteneciera a una categoría inferior, que no importa y que, en todo caso, inspira compasión.

Expresando la doctrina social de la Iglesia, el cardenal argentino Jorge Bergoglio señaló, en una misa, hace pocos días: “En esta ciudad de Buenos Aires, con mucho dolor lo digo, están los que «caben» en este sistema que se hizo y los que «sobran», los que no «caben», para los que no hay trabajo, ni pan, ni dignidad. Y esos que «sobran» son el material de descarte, porque también en esta ciudad se «descarta» a las personas y estamos llenos de «volquetes existenciales» de hombres y mujeres que son despreciados”.

La desacreditación del pobre como persona puede crear el terreno para demonizarlo, y para incitar a la intolerancia y a la violencia. Ese es el contexto en el que un presidente de un consejo municipal de Santa Fe declaró, hace algunos días, que a los menores que cometen delitos hay que “molerles los huesos”, y “matarlos a cintazos”, y un candidato a concejal de otro municipio de ese país, ante un robo, convocó “a quemar a los habitantes de una villa miseria” vecina a los que llamó “ratas”. Ambos se retractaron, pero dejaron flotando previamente que “estaban diciendo lo que nadie se animaba a decir”.

Enfrentar la pobreza en América Latina requiere superar las falacias y encarar realidades como las siguientes:

1- La pobreza no es neutra, mata y enferma
Hay más de 20.000 madres en la región que murieron el año pasado durante el embarazo o el parto, que debieran estar vivas. Perecieron por falta de cobertura médica adecuada, desnutrición, condiciones misérrimas. Treinta de cada 1000 niños no llegaron a los 5 años de edad, por enfermedades de la pobreza. Entre ellas el hambre. Hay nueve millones de niños desnutridos, y otros nueve en riesgo de desnutrición.

2- La desocupación es mucho más que un tema económico
Cuando se toman decisiones que van a implicar dejar sin trabajo a muchos, habría que tener muy en cuenta lo que está en juego. La pérdida del trabajo no sólo reduce los ingresos de las familias, crea penurias psicológicas, de autoestima destruida, de sensación de marginación, tensiones familiares. Da idea de lo que sucede una investigación en Estados Unidos sobre desocupados (Rutgers University, agosto de 2009). El 68% de los desocupados estaban deprimidos; el 61% se sentía inútil; en las relaciones familiares del 58% de los desocupados se habían generado tensiones; el 55% estaba muy enojado; el 52% evitaba encontrarse socialmente con amigos o conocidos.

3- Discriminación
En el Latinobarómetro, cuando se pregunta sobre cuál es el sector más discriminado de la sociedad, la mayoría de las opiniones resaltan que son los pobres en general, y particularmente los jóvenes pobres. Con frecuencia son “criminalizados” de antemano.
Un riguroso relevamiento de Periodismo Social, Capítulo Infancia (Alicia Cytrynblum, 2009), que analiza 120.000 noticias sobre niños y adolescentes en 22 diarios representativos argentinos, concluye: “Nos encontramos con pocas fuentes, con pocas estadísticas, con muchos términos peyorativos, y con titulares que derraman estereotipos en letras de molde sobre un grupo social que poco puede hacer para defenderse”. Agrega: “Las palabras para referirse a los chicos y chicas que supuestamente cometen delitos son estigmatizantes y discriminatorias. Es decir, son títulos que condenan antes que lo haga la Justicia”.
La discriminación refuerza severamente la imposibilidad de obtener trabajo, y todas las condiciones que causan la pobreza.

4- La culpa es de los pobres
Un mecanismo fácil para deshacerse de las culpas que puede generar la pobreza es la coartada de razonarla como un tema individual de cada pobre y como una consecuencia de su desidia, indolencia, falta de ganas, poca iniciativa.
No es un tema individual. Es colectivo. Más de uno de cada tres latinoamericanos es pobre. No fueron sus elecciones: las cifras indican terminantemente que no han tenido acceso real a la salud ni han completado estudios ni trabajo. Uno de cada cuatro jóvenes, los más estigmatizados, están fuera del sistema educativo y del mercado de trabajo.

5- La pobreza es inevitable
Sería una especie de mal natural, inexorable. En América latina, con una excepcional dotación de riquezas naturales y condiciones geoeconómicas altamente favorables, la tesis se autodestruye. ¿Por qué Costa Rica ha tenido en los últimos sesenta años un índice de pobreza que es la mitad de la tasa que se presenta en América latina, a pesar de ser muy limitada en recursos naturales? No será porque educación, salud y equidad fueron prioridades y se convirtieron en políticas de Estado. Importa lo que los países hacen.

La “mirada de desprecio” incluye mucho de estos componentes. Reduce al pobre a “descartable”, lo discrimina, lo cambia de categoría de víctima de malas políticas, a culpable personal; de excluido a “perdedor” por propia decisión; lo ve como sospechoso en potencia y toma distancia. Llega finalmente a “invisibilizarlo”. Para muchos, ver a los ancianos pidiendo limosna en las calles de diversas ciudades de la región, a los niños tirando fuego al aire para que les den algunas monedas en los semáforos, a las mujeres con bebes implorando ayuda, llega a ser como “si lloviera”, parte del paisaje urbano, y pasan de largo como si no existieran. Asumir la pobreza como problema colectivo, y devolver a plenitud su dignidad humana al pobre, es el primer desafío.

Desde esa asunción, para enfrentar sus causas se requieren políticas públicas activas y sostenidas -primeras responsables, en una democracia, de encarar el problema- acompañadas por la solidaridad de la sociedad civil y por un pleno compromiso con la idea de responsabilidad social de las empresas. Como lo planteara Carlos Fuentes: “Algo se ha agotado en América latina, los pretextos para justificar la pobreza”.

Por Bernardo Kliksberg, desde EE. UU.

(*) Asesor Principal de la Dirección Regional del PNUD/ONU para América Latina.

27 Oct

Techo una carrera ¿Y tú por quién corres?

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25 Oct

UTPMP, “Buscando más personas que brinquen con un sólo pie”

Este es un discurso de Denise Dresser, está largo, pero tómense 5 minutos de su tiempo, vale mucho la pena.

Los invito a que después de leerlo enlisten las 10 cosas que más quieren de su país.

“L@s que mueven a México”

Alguna vez, el periodista Julio Scherer García le pidió a Ernesto Zedillo que le hablara de su amor por México. Le sugirió que hablara del arte, de la geografía, de la historia del país. De sus montañas y sus valles y sus volcanes y sus héroes y sus tardes soleadas. El ex-presidente no supo qué contestar. Hoy es probable que muchos mexicanos tampoco sepan cómo hacerlo. Hoy el pesimismo recorre al país y e infecta a quienes entran en contacto a él. México vive obsesionado con el fracaso. Con la victimización. Con todo lo que pudo ser pero no fue. Con lo perdido, lo olvidado, lo maltratado. Con la crónica de catástrofes; de corruptelas; de personajes demasiado pequeños para el país que habitan.

México padece lo que Jorge Domínguez, en un artículo en Foreign Affairs, bautizó como la “fracasomanía”: el pesimismo persistente ante una realidad que parece inamovible. La propensión colectiva a pensar que la corrupción no puede ser combatida; que los políticos no pueden ser propositivos; que la sociedad no puede ser movilizada; que la población no puede ser educada; que los buenos siempre sucumben; que los reformadores siempre pierden. Por ello es mejor callar. Es mejor ignorar. Es mejor emigrar.

Pero lo que nos congrega aquí hoy sugiere lo contrario. Por cada tache que se le pueda colocar a este país, existe una paloma. Más de 50 palomas. Frente a todos los motivos para cerrar los ojos están todos los motivos para abrirlos. Frente a las razones para perder la fe en México estan todas las razones para recuperarla.. La determinación de Lorena Ochoa. La pluma de Carlos Fuentes. La inteligencia de Mario Molina. El profesionalismo de Carlos Loret de Mola. El talento de Salma Hayek. La chispa de Diego Luna. La visión empresarial de María Asunción Aramburuzavala. La imaginación de Angeles Mastretta. El humor de Carlos Monsivaís. La tenacidad de Alejandra de Cima. La sencillez de Gael García Bernal. Las canciones de Julieta Venegas. El espíritu democrático de Margarita Zavala. La creatividad de Julieta Fierro. La forma en la cual Alondra de la Parra conduce una orquesta o Rafael Márquez mete un gol o Cristina Pacheco hace una entrevista. La labor filantrópica de Alfredo Harp Helu. El periodismo implacable de Miguel Angel Granados Chapa. La arquitectura de Teodoro González de Leon. La voz de Ximena Sari~nana. Los huipiles de Beatriz Paredes.

Cada persona tendrá su propia lista, su propio pedazo del país colgado del corazón. Una lista larga, rica, colorida, voluptuosa, fragante. Una lista que debe comenzar con las palabras de la chef Marta Ortiz Chapa: “Siempre me gusto ser mexicana”. Una lista con la cual contener el pesimismo; un antídoto ante la apatía; una vacuna contra la desilusión. Una lista de lo mejor de México. Una lista para despertarse en las mañanas. Una lista para pelear contra lo que Susan Sontag llamó “la complicidad con el desastre”.

Una lista como la compilada por la revista “Quien” hoy pero que en mi propio caso va más allá de ello para incluir todo lo que yo amo de mi país. Los murales de Diego Rivera. Las enchiladas suizas de Sanborns. Las mariposas en Michoacán. El cine de Alfonso Cuarón. El valor de Emilio Alvarez Icaza. Los huevos rancheros y los chilaquiles con pollo. El mole negro de Oaxaca. Los libros de Elena Poniatowska. La decencia de Germán Dehesa. Los tacos al pastor con salsa y cilantro. El mar en Punta Mita. La poesía de Efraín Huerta. El Espacio Escultórico al amanecer. Cualquier Zócalo cualquier domingo.

La forma en que los mexicanos se besan y se saludan y se dicen “buenas tardes” al subirse al elevador. Las fiestas ruidosas los sábados por la tarde. La casa de Luis Barragán. Los amigos que siempre tienen tiempo para tomarse un tequila. La decencia de Germán Dehesa. Los picos coloridos de las piñatas. Las casas de Manuel Parra. Las buganvileas y los alcatraces y los magueyes. Las caricaturas de Naranjo y los cartones de Calderón. El helado de guanabana. La talavera de Puebla. Las fotografías de Graciela Ituurbide. Los mangos con chile parados en un palo de madera. Las comidas largas y las palmeras frondosas. Las mujeres del grupo Semillas y las mujeres que luchan por otras – todavía – en Ciudad Júarez.

Y más allá de este recinto y este reconocimiento a cincuenta personas, habría que aprovechar la ocasión para pensar un momento en todos aquellos que también mueven a México. Sus habitantes. Ese país habitado por millones de hombres y mujeres mexicanas que se levantan al alba a prender la estufa, a preparar el desayuno, a remojar el arroz, a planchar los pantalones, a terminar la trenza, a correr detrás del camion, a trabajar donde puedan y donde les paguen por hacerlo. El país de muchas mujeres y hombres que duermen poco porque cargan con mucho.

Para acompañarlos les pido que piensen por un momento en las siguientes preguntas. Y si ustedes vivieran y mantuvieran a sus familias con 3,000 pesos al mes? Y si les tomara mas de dos horas y tres formas diferentes de transporte público llegar a su trabajo? Y si al regresar a casa, despues de un largo día, su esposo las golpeara? Y si, aunque ustedes contaran su caso cientos de veces, prevaleciera el silencio? Y si su hija o su madre o su hermana fuera violada en la calle o cerca de un cuartel del Ejército? Y si  en el Ministerio Público le dijeran que ella se lo buscó o que lo ocurrido no es un crímen? Y si resultara embarazada y la despidieran por ello? Y si hubiera complicaciones y no pudiera pagarle al médico? Y si ustedes estuvieran condenadas a la precariedad cotidiana como tantas más?

Para muchas mujeres en México esas preguntas no son hipotéticas sino reales. No representan lo que podría ocurrir sino lo que ocurre. En México, ser mujer entra~na tener sólo 7 a~nos de escolaridad promedio. En México ser mujer y trabajar en una maquiladora significa estar en peligro de muerte. En México, ser mujer implica el 30 por ciento de probabilidad de tener un hijo antes de los 20 a~nos. En México todavía entraña luchar por el derecho a serlo.

Porque el país cambia pero no lo suficiente; porque México se mueve pero no a la velocidad que podría y debería. Algo estál mal. Algo no funciona. Tiene que ver con el control y los privilegios. Tiene que ver con 23 millones de personas en este pais que viven con 20 pesos al dia. Tiene que ver con que 1 de cada 5 mexicanos entre la edad de 25 y 35 anos vive y trabaja en Estados Unidos. Tiene que ver con el éxodo de 400,000 migrantes que cruzan la frontera en busca de oportunidades que no encuentran en su propio pais. Con que el hijo de un obrero tiene solo el 5 por ciento de probabilidades de convertirse en profesionista.

Alli estan para quien las quiera ver: se~nales claras de un statu quo que es insostenible; sintomas de problemas profundos, históricos, estructurales. A lo largo del sur del país y a lo ancho de sus zonas más pobres. En cada institución disfuncional y en cada funcionario insensible que la encabeza. En cada decisión arbitraria por parte de alguien que ejerce el poder y en cada mexicana que padece sus consecuencias.

De allí que se vuelva imperativo celebrar a aquellos que están en la lista de quienes mueven a México, y al mismo tiempo reflexionar en lo mucho que falta por hacer. Pensar en un México menos cupular y más ciudadano. Menos elitista y más democrático. Menos interesado en retener las oportunidades insólitas que tienen algunos y más interesado en crearlas para otros. De lo que se trata, en esencia, es de cambiar la forma geométrica del país. Pasar del triángulo al rombo. Crear una amplia clase media poblada por personas con voz, con derechos, con oportunidades para generar riqueza y acumularla. Crear mexicanos, emprendedores, educados, competitivos, meritocráticos porque el país les permite serlo. Crear un sistema económico que promueva la movilidad social en vez de permitir la perpetuacion de obstaculos que la inhiben.

Y vivir todos los días con esa lista de lo mejor y lo posible para así pelear contra la lógica enraizada del “por lo menos”: “por lo menos hay paz social; “por lo menos” la pobreza extrema ha disminuido un poco; “Por lo menos no ocupamos el último lugar en las evaluaciones PISA de educación”. “Por lo menos en el sexenio pasado sólo se robaron un Jeef Rojo y una Hummer”. Hoy, la logica compartida del “por lo menos” equivale a una defensa de la mediocridad. Equivale a una apologia del statu quo que beneficia a pocos y perjudica a muchos. México solo será un país mejor cuando sus habitantes dejen de pensar en términos relativos y empiecen a exigir en términos absolutos. Cuando se conviertan en profetas armados con una visión de lo que podria ser. Cuando empuñen lo que Martin Luther King llamó “coraje moral”. Cuando vociferen que los bonos sexenales y la rapacidad de los sindicatos y la educación atorada y el desempleo constante y la inseguridad lacerante son realidades que ningún mexicano está dispuesto a aceptar. Porque si nadie alza la vara, el país seguirá viviendo – aplastado — debajo de ella. Porque si sólo 50 personas exigen que las cosas cambien, nunca lo harán. Porque si los mexicanos siguen habitando el laberinto de la conformidad, sera muy difícil sacudir al país desde allí.

Quienes pueblan esta lista saben que hay tanto por hacer; tanto por cambiar; tantos sitios donde amontonar el optimismo. El optimismo de la voluntad frente al pesimismo de la inteligencia. El optimismo perpetuo que se convierte en multiplicador.
El optimismo que debe llevar  espero – a cada uno de los presentes – a hacer una declaración de fe, como la frase que acun~ó Rosario Castellanos. Una filosofía personal para ver y andar, vivir y cambiar, participar y no sólo presenciar.

Una filosofía para compartir la terca esperanza de quien habla hoy y acompa~na a los premiados. La convicción inquebrantable de mejorar a México. De resta~nar a la República. De volver a México un país de ciudadanos. Un lugar poblado por personas conscientes de sus derechos y dispuestos a contribuir para defenderlos. Dispuestos a llevar a cabo pequen~as acciones que produzcan grandes cambios. Dispuestos a sacrificar su zona de seguridad personal para que otros la compartan.

Yo creo que ser de clase media en un país con cuarenta millones de pobres es ser privilegiado. Y los privilegiados tienen la obligación de regresar algo al país que les ha permitido obtener esa posición. Porque para qué sirve la experiencia, el conocimiento, el talento, si no se usa para hacer de México un lugar más justo? Para qué sirve el ascenso social si hay que pararse sobre las espaldas de otros para conseguirlo? Para qué sirve la educación si no se ayuda a los demás a obtenerla? Para qué sirve la riqueza si hay que erigir cercas electrificadas cada vez más altas para defenderla? Para qué sirve ser habitante de un país si no se asume la responsabilidad compartida de asegurar vidas dignas allí? Yo creo en la obligación ciudadana de vivir en la indignación permanente: criticando, denunciando, proponiendo, sacudiendo. Porque los buenos gobiernos se construyen a base de buenos ciudadanos y sólo los inconformes lo son.

Yo creo que muchos de los miembros de esta lista logran hacer cosas extraordinarias. Aquellos que hacen más que pararse en fila y en silencio. Individuos que pelean por los derechos de quienes ni siquiera saben que los tienen. Alejandro Martí, denunciando a los policías cómplices y acorralando a los políticos que los protegen. Carmen Aristegui, lidereando la oposición contra la impunidad y concientizando al país sobre sus efectos. Guillermo Ortiz, peleando por la competencia y denunciando los costos que el país ha pagado al obstaculizarla. María Elena Morera, sacudiendo a una sociedad altergada y ayudándola a discernir el papel que debería desempenar. Miguel Angel Granados Chapa, defendiendo—con su columna –  la humanidad esencial de quienes la han perdido y ayudándolos a recuperarla. Ellos y tantos más, héroes y heroínas de todos los días. Ombudsmans cotidianos.

Yo creo que mientras existan individuos como muchos de los que hoy celebramos – encendidos, comprometidos, preocupados – el contagio continuará, poco a poco, y a empujones como todo lo que vale la pena. El monólogo de los líderes se convertirá en el coro de la población. La exasperación de los ciudadanos construirá cercos en torno a los políticos. Yo creo que un día – no tan lejano, quizás – habrá un diputado que suba a la tribuna y exija algo a nombre de la gente que lo ha elegido. En lugar de mirar con quién se codea en el poder, mirará a quienes lo llevaron allí. Y México será otro país, otro.

Yo creo que eso es posible, pero sólo ocurrirá cuando la fe los mexicanos aplaudidos por la revista “Quien” se vuelva la convicción de muchos.  Cuando la crítica fácil se traduzca en la participación transformadora. Cuando la creencia en el cambio se concretice en acciones diarias para asegurarlo. Cuando más mexicanos memoricen las palabras de mi amigo – el empresario y filántropo — Manuel Arango: “El que no sepa qué hacer por México que se ponga a saltar en un solo pie y algo se le ocurrirá”. Cuando saltando juntos logremos, de verdad, mover mejor a México.

Denise Dresser


21 Sep

Mensaje en el Día Internacional de la Paz

No alcanzaremos la paz en toda su magnitud mientras en nuestro continente existan personas que se mantengan excluidas de la sociedad. El compromiso de Un Techo para mi País es el de miles de jóvenes que estamos dispuestos a entregar nuestro trabajo y energía para trabajar, junto a los más pobres entre los pobres, por lograr la paz que sólo entregan la justicia y la dignidad.

Claudio Castro, Director Social de UTPMP

14 Sep

“Que la urgencia nos una”

Un Techo para mi País reúne a embajadores

Embajadores Latinoamericanos se reunen en la oficina central de Un Techo para mi País

Embajadores Latinoamericanos se reunen en la oficina central de Un Techo para mi País

En el continente hay más de 200 millones de personas que viven en permanente situación de emergencia, es necesario involucrar a toda la sociedad en la tarea de terminar con esta dura realidad.

  • Un Techo para mi País invitó a los embajadores a un encuentro para integrarlos al desafío de terminar con la extrema pobreza en Latinoamérica.

  • La reunión fue liderada por el fundador de la ONG, Felipe Berríos S.J., Capellán de Un Techo para mi País, y su Director Social, Claudio Castro, el miércoles 2 de septiembre en la Oficina Central de Un Techo para mi País con 15 embajadores del continente.

La bandera de lucha de los jóvenes voluntarios es denunciar la urgencia de terminar con la miseria de miles de latinoamericanos, que viven sin un techo digno, y actuar para cambiar esta realidad que los indigna, la consigna de ésta lucha es involucrar a todos los actores de la sociedad.

Felipe Berríos S.J., Capellán de Un Techo para mi País, y Claudio Castro, Director Social para América Latina, se reunieron con los embajadores de los 15 países donde trabaja UTPMP (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay) para presentarles la visión de la organización a nivel latinoamericano.

Claudio Castro afirma que la Oficina Central es el reflejo de la realidad de los países donde trabaja UTPMP, por ello es importante tener aquí a cada uno de sus representantes de los países porque ellos también traen la riqueza y diversidad que refleja la Oficina Central.

“Un continente más justo” es la consigna; y los jóvenes que participan en Un Techo para mi País (UTPMP) a lo largo de todo el continente, hacen un llamado urgente. Aún existen millones de familias viviendo en la periferia de las capitales del continente, enfrentándose a la extrema pobreza, sobreviviendo entre plástico y cartón.

Y es que UTPMP ha logrado construir más de 42 mil viviendas de emergencia, lo que ha permitido a los más excluidos dar un primer paso hacia la superación de la pobreza.

Felipe Berrios S.J., está convencido que está surgiendo algo grande en todo Latinoamérica. “Hoy día se habla de la indiferencia de los jóvenes, yo no creo en tal indiferencia de los jóvenes. Yo creo más bien en que los jóvenes hoy día no se atreven a equivocarse, tienen miedo a fracasar… Y en realidad en la vida existe sólo un gran fracaso, y es el no haber fracasado nunca en la vida.  Nunca haberse atrevido a plantear una idea distinta, a mirar la realidad de otra manera.  Cuando uno no se atreve a hacer preguntas, cuando uno no se atreve a jugársela, ese es el único fracaso que existe. Lo demás son oportunidades para crecer y desarrollarse.

Contacto de Un Techo para mi País en México

Patricia Aguilera Del Río

Comunicación

Teléfono: 55641180

Correo: paguilera@untechoparamipais.org


09 Sep

Mensaje del Día del Niño – Un Techo para mi País Costa Rica

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9 de setiembre: Día del niño

Cuando vamos a una comunidad siempre nos encontramos una gran cantidad de niños y niñas; algunos tímidos, otros extrovertidos… Los hay cariñosos, agresivos, cooperadores, dormilones, pero siempre alegres. Son casi siempre ellos quienes le dan el toque especial a la experiencia, son los que nos divierten con juegos, ocurrencias y nos asombran con sus capacidades.

Al llegar nos ven como los héroes que les ofrecen una mejor vivienda, a pesar de saber nosotros muy bien que no lo somos.

Los niños son los verdaderos héroes

Nosotros vamos una semana a una comunidad, nos divertimos, dormimos medio incómodos, comemos diferente a lo acostumbrado y nos devolvemos a nuestras casas; en cambio, la realidad de los hijos de las familias con las que trabajamos es muy diferente.

Éstos pequeños se despiertan todos los días listos para enfrentarse a la vida en condiciones inadecuadas: unos han pasado frio, otros hambre, algunos ambas, pero eso no es motivo para dejarse vencer.

Y, sin embargo, los niños se despiertan cada día, enfrentan las adversidades que se presentan a su alrededor y siempre tienen una sonrisa para compartir, energía para reír y jugar y asombrarse de las cosas nuevas de la vida. Lo único que esperan es que alguien se acuerde de ellos, les tienda la mano, les abrace, una persona que les diga no te preocupes vas a estar bien, nunca te des por vencido.

Ahí es donde entra nuestro trabajo, la vivienda que ellos ayudan a construir, el trabajo que hagamos en conjunto con su comunidad es ese abrazo, esas palabras de aliento que esperan cada día.

Ellos son los héroes con que a nosotros nos toca trabajar. Es nuestro deber rendirle honor al esfuerzo que ellos hacen todos los días, a las sonrisas que reparten, a las ideas ingeniosas dignas de premios, a las soluciones tan sencillas a problemas complicados para nosotros.

Pero sobre todo, es nuestro deber rendirle honor a cada una de esas características que hacen que los niños sean únicos y especiales.

Marianna Sandoval

Voluntaria, Equipo de Voluntariado

UTPMP – CR

02 Sep

A todos los jóvenes que trabajan por la justicia, en memoria de aquél que perdió la vida en el intento

Estimados,

Hace 2 años fue asesinado Mario Moreno, “La Piña”, voluntario de UTPMP El Salvador, mientras regresaba junto a otros voluntarios de una jornada de cobranzas de Detección y Asignación. En la memoria de nuestra institución está vivo su recuerdo, que nos ilumina para seguir trabajando cada día con más fuerza, tal como La Piña lo hubiese querido.

Unas palabras de nuestro capellán en esta fecha tan importante para UTPMP en todo el continente.

Saludos,

Claudio

1 de septiembre de 2009

en el segundo aniversario del asesinato de

Mario Moreno, la “Piña”

Hoy se cumplen dos años de la muerte de Mario Moreno que el cariño de los suyos lo rebautizó como la “Piña”. Me imagino que para todos los jóvenes del Techo éste debe ser un día especial aunque muchos no lo hayan conocido. Él representa al joven del Techo que pudiendo quedarse en la cómoda burbuja que lo protege sin embargo no está dispuesto a vivir en un país dentro de otro país. Y que al romper los límites seguros que rodean a cualquier universitario en nuestros países estarán expuesto a los mismos peligros que nuestro pueblo a diario se expone.

Especialmente quisiera dirigirme a los jóvenes salvadoreños de Un Techo Para Mi País. Para ustedes en especial debe ser un día cargado de recuerdos cariñosos y tristes. Vivencias que aún dan vueltas en sus mentes y corazones. Estoy seguro que algunos acompañarán a la familia de la Piña y alguna flor pondrán en la foto que en la oficina constantemente lo recuerda.

Pero a pesar del dolor quisiera pedirles que no conviertan a la Piña en una especie de “pieza de museo”, es decir a alguien que se le recuerda hacia atrás en el tiempo. El recuerdo de la Piña no es para que nos metamos para adentro, nos centremos en nosotros mismos y terminemos mendigando consuelo.

Su recuerdo no es hacia atrás ni es paralizante. Su recuerdo está vivo en nosotros, circula en nuestra sangre, en cada niño que espera una respuesta de nosotros, en cada familia sin techo y en cada excluido y postergado de nuestros países.

La sangre de la piña debe regar la generosidad que hay en nosotros, el deseo de darse. Las balas que mataron a la Piña no pueden matar sus sueños y nuestros sueños, por el contrario quienes vienen detrás deben recoger el legado que la Piña nos dejó como el soldado recoge el fusil del compañero caído para seguir peleando por él.

Salvadoreños del Techo los invito en memoria de la piña a seguir trabajando aún más duro que antes, a ir a los lugares más pobres y difíciles, y a luchar contra toda exclusión que genera sociedades segregadas y éstas la violencia que mató a la Piña y que sigue matando a muchos pobres anónimamente.  No nos dejemos amedrentar, la Piña no se merece eso, su recuerdo debe transformarse en vida, vida que lucha y que se arriesga para que otros también vivan.

En mis primeros trabajos voluntarios se me murió un amigo, me imagino que muchos de ustedes deben estar viviendo lo que yo viví entonces. Por eso quisiera compartir con ustedes la poesía que escribimos en la pared donde murió mi amigo y que desde que supe de la muerte de la Piña la he masticado en mi interior como un homenaje para él.

Si no vienes a dar el tiempo,

el corazón,

la vida,

No desesperes por entrar,

porque en tú entrada comienza tú salida.

Si vienes a buscar el privilegio, la ocasión mullida,

No desesperes por estar,

donde la flor más bella es una herida.

Este lugar sólo es propicio,

para el amor y el sacrificio,

aquí tienes que ser:

El último en tener,

El último en comer,

El último en dormir,

Y …el primero en morir.

Un cariñoso abrazo a todos en especial a sus padres, hermanos y amigos de Mario Moreno,

P. Felipe Berríos, S.J

Capellán de Un Techo Para Mi País.

01 Aug

El derecho de soñar – Eduardo Galeano

Vaya uno a saber cómo será el mundo más allá del año 2000. Tenemos una única certeza: si todavía estamos ahí, para entonces ya seremos gente del siglo pasado y, peor todavía, seremos gente del pasado milenio.

Sin embargo, aunque no podemos adivinar el mundo que será,

bien podemos imaginar el que queremos que sea. El derecho de soñar no figura entre los treinta derechos humanos que las Naciones Unidas proclamaron a fines de 1948. Pero si no fuera por él, y por las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed.

Deliremos, pues, por un ratito. El mundo, que está patas arriba, se pondrá sobre sus pies:

En las calles, los automóviles serán pisados por los perros.

El aire estará limpio de los venenos de las máquinas, y no tendrá más contaminación que la que emana de los miedos humanos y de las humanas pasiones.

La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el super-mercado, ni será mirada por el televisor.

El televisor dejará de ser
el miembro más importante de la familia,
y será tratado como la plancha o el lavarropas.

La gente trabajará para vivir,
en lugar de vivir para trabajar.

En ningún país irán presos
los muchachos que se nieguen
a hacer el servicio militar,
sino los que quieran hacerlo.

Los economistas no llamarán
nivel de vida al nivel de consumo,
ni llamarán calidad de vida
a la cantidad de cosas.

Los cocineros no creerán
que a las langostas les encanta
que las hiervan vivas.

Los historiadores no creerán
que a los países les encanta
ser invadidos.

Los políticos no creerán que
a los pobres les encanta
comer promesas.

El mundo ya no estará en
guerra contra los pobres,
sino contra la pobreza, y la
industria militar no tendrá más
remedio que declararse
en quiebra por siempre jamás.

Nadie morirá de hambre, porque nadie
morirá de indigestión.

Los niños de la calle no serán
tratados como si fueran basura,
porque no habrá niños de la calle.

Los niños ricos no serán tratados
como si fueran dinero,
porque no habrá niños ricos.

La educación no será el privilegio
de quienes puedan pagarla.

La policía no será la maldición
de quienes no puedan comprarla.

La justicia y la libertad, hermanas
siamesas condenadas a vivir
separadas, volverán a juntarse, bien
pegaditas, espalda contra espalda.

Una mujer, negra, será
presidente de Brasil y otra mujer,
negra, será presidente de los
Estados Unidos de América.
Una mujer india gobernará
Guatemala y otra, Perú.

En Argentina, las locas
de Plaza de Mayo serán
un ejemplo de salud mental,
porque ellas se negaron a olvidar
en los tiempos de la amnesia
obligatoria.

La Santa Madre Iglesia corregirá
algunas erratas de las piedras
de Moisés. El sexto mandamiento
ordenará: “Festejarás el cuerpo”.
El noveno, que desconfía
del deseo, lo declarará sagrado.

La Iglesia también dictará
un undécimo mandamiento,
que se le había olvidado al Señor:
“Amarás a la naturaleza,
de la que formas parte”.

Todos los penitentes serán
celebrantes, y no habrá noche
que no sea vivida como si fuera
la última, ni día que no sea vivido
como si fuera el primero.

28 Jul

Colecta “Un Techo para mi País” 2009

Ahora si es el momento de que todos y cada uno gritemos que es Un Techo para mi País y pidamos apoyo para seguir construyendo e interviniendo en más y más comunidades. Es el momento de que hacer que México vea el problema de la pobreza como algo que tiene solución pero para su logro nadie puede ser indiferente!!!

Necesitamos casi 1900 volutarios inundando las calles el 28 y 29 de agosto en Querétaro, Toluca y D.f. desperdigados en 300 puntos por las tres ciudades.

Si todavía no tienes punto por favor comunicate con Mirel o con Metzeri y ellos te podrán canalizar o sino manda un correo a voluntariado.mexico@untechoparamipais.org

“Un hogar para familias en extrema pobreza lo construimos todos, $20 hacen la diferencia”

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